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LAS ZONAS EROGENAS DE LA MUJER (Página 2)
La boca
Los labios son una de las zonas más sensibles del cuerpo,
en particular el labio superior y la piel que se encuentra entre
el labio y la nariz. Acércate lenta y delicadamente. Es recomendable
ir besando alternadamente el labio superior y luego el inferior.
Al mismo tiempo humedece toda esta área, desplazando la lengua
alrededor de toda esa zona.
Un juego divertido y estimulante es el de rozar suavemente la punta
de la lengua con la punta de la lengua de tu pareja.
El cuello
La mayor parte de la tensión y el stress se acumulan en
la zona del cuello. Un masaje es especialmente relajante y estimulante.
Logra liberar tensiones y mejora el estado de ánimo para
un contacto íntimo con la pareja.
En la parte trasera del cuello hay finos vellos que al ser tocados
delicadamente, o tal vez con soplar un poco de aire en ellos se
puede producir una sensación muy agradable.
La espalda
En la espalda se encuentra una alta concentración de terminaciones
nerviosas. Desliza suavemente las uñas a lo largo de la espalda
de tu pareja., con movimientos lentos y delicados. Acariciar la
espalda de tu pareja con una pluma puede ser muy excitante también.
La zona superior de los glúteos es una de las más
sensibles. Hazle a tu pareja un masaje justo ahí, y verás
cómo la tensión en su espalda se disipará,
permitiendo que más sangre fluya libremente hacia sus órganos
sexuales.
Cúbrete con aceite para masajes, y deslízate sobre
ella (echada boca abajo), hasta estar completamente echado encima
de ella. Acaricia su espalda con tu barriga Luego gira hasta que
estén espalda con espalda, siempre tú sobre ella.
Deslízate de tal modo que tus glúteos estén
en contacto con los de ella, luego continúa hasta que esté
sobre la curva de su espalda. Muévete suavemente en un masaje
de piel contra piel.
Los senos
Advertencia: No vayas directo a sus pezones. Presta atención
a la zona de los costados de los senos y entre ellos. Usa las palmas
de tus manos para hacer movimientos circulares sobre sus senos.
Practica: Coloca una uva entre tus dientes y muévela con
la lengua. Cuando puedas hacerlo sin romper la cáscara, quiere
decir que ya sabes cuál es la cantidad exacta de presión
que debes ejercer sobre sus pezones para causarle el mayor placer.
Puedes probar con deslizar un cubo de hielo sobre sus pezones,
luego soplar y besarlos.
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