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LAS ZONAS EROGENAS DE LA MUJER (Página 4)
El Punto G
No te apresures a penetrarla con tus dedos. Sólo si el acceso
resulta fácil, coloca tu dedo dentro de su vagina con la
palma de tu mano hacia arriba y muévelo como lo harías
si estuvieras llamando a alguien con el dedo para que se acerque.
Así estarás acariciando la parte interior de su vagina.
Esta zona, conocida como el Punto Grafenberg o Punto G, comienza
a ponerse rugosa, a hincharse y palpitar. Eso significa que le gusta
lo que estás haciendo.
La parte interior de los muslos
Piensa en el interior de sus muslos como el pasadizo a sus órganos
sexuales. Al masajear la parte interior de sus muslos los labios
vaginales se mueven, lo que a su vez estimula su clítoris.
Su excitación aumenta con la expectativa, así que
excítala, después aléjate un momento. Utiliza
objetos inusuales, como ponerte un guante de piel, o prueba colocar
un vibrador entre sus muslos para acelerar su pulso.
Los Pies
Los pies y dedos de los pies están llenos de terminaciones
nerviosas, lo que los convierte en una de las zonas más sensibles
de su cuerpo. Desliza una prenda de seda entre sus dedos y por sus
pies.
Vierte miel sobre sus pies de modo que le haga cosquillas entre
los dedos, luego lámela moviendo la lengua para arriba, para
abajo, y de costado.
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